El 7º Punto de Encuentro Contra el Desperdicio Alimentario, organizado por AECOC bajo el lema «Juntos Alimentamos Soluciones». Ha puesto de manifiesto algunos datos que nos ayudan a comprender el problema desde el punto de vista de la distribución con base alimentaria.
Un estudio realizado por Nielsen apunta, por ejemplo, que la mitad de las cadenas coinciden en que la sección que genera más desperdicio es la de frutas y verduras. También expone que, según los agentes de la cadena, el 75% del desperdicio es causado por la compra del consumidor durante la elección de los productos. Por lo tanto, en las secciones de libre servicio es muy importante optimizar las formas de exposición y manipulación de los alimentos para reducir este porcentaje. También es necesario poner el valor la figura del envase protector, destinado a limitar las pérdidas, aumentar la vida útil de los alimentos y garantizar la seguridad alimentaria.
La buena noticia es que la gran mayoría de las cadenas ha adoptado políticas de optimización de excedentes. De este modo, el 33% involucra en esta acción a toda la organización y el 42% usan la tecnología para prevenir y/o detectar el desperdicio. Durante el congreso se han podido conocer propuestas contra el despilfarro de alimentos a distintos niveles, desde proyectos comunitarios o estrategias educativas a la innovación en tecnología alimentaria.
Las estrategias empresariales contra el desperdicio son de muchos tipos y, en grandes líneas, incluyen el uso de tecnología, la implantación de la economía circular y, por supuesto, la línea clásica pero altamente efectiva de colaborar con entidades sociales. El objetivo es común y claro: reducir el tercio de la producción mundial de alimentos que se desperdicia cada año y que tiene un alto impacto medioambiental, económico y social.
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«El sector (del comercio) se enfrenta a grandes retos, que van desde la digitalización de la economía hasta la rápida evolución de las demandas de los consumidores y de los estilos de vida, pasando por la sostenibilidad global y los imperativos de seguridad alimentaria. El nuestro es un sector que depende directamente de los consumidores. Estoy seguro de que puede y se adaptará rápidamente para satisfacer sus necesidades y aspiraciones. Y, de hecho, las empresas sólo sobrevivirán si lo hacen«. Con estas palabras el Director General de EuroCommerce, Christian Verschueren, ha querido subrayar la importancia de que los diferentes interlocutores sociales relacionados con el comercio trabajen juntos en materia de formación y empleo para garantizar el crecimiento del sector y que los 29 millones de europeos que trabajan en el mismo estén preparados para afrontar un entorno comercial en rápida evolución.
Cabe destacar que la distribución minorista y mayorista es el mayor empleador del sector privado en cada uno de los 28 Estados miembros de la Unión Europea y, por tanto, en el conjunto de la misma. La inversión en formación es intensa y, en el futuro, debe focalizarse hacia la adopción de tecnologías basadas en datos, como la Inteligencia Artificial y el blockchain, porque el sector necesitará personas capaces de interactuar con las nuevas tecnologías y de adaptarse a los rápidos y constantes cambios en las expectativas de los consumidores.
Un ejemplo de esta evolución es el programa puesto en marcha en el marco de la formación profesional dual en Alemania que busca desarrollar un perfil de trabajo digital completamente nuevo: el «comerciante de comercio electrónico». Sin embargo, el enfoque tecnológico no debe minimizar la importancia de aprovechar al máximo la experiencia y las habilidades sociales de las personas para ofrecer a los clientes un asesoramiento y un servicio de máxima calidad. En este sentido, la evolución demográfica nos conduce hacia un comercio marcado por el concepto de servicio y de experiencia de compra en el que el contacto humano también es un valor fundamental.
El modelo de supermercado de proximidad se afianza como el núcleo central de las compras de gran consumo en España. Así se confirma estudio tras estudio. Uno de los más recientes es el último informe de la consultora IRI “Una visión general del gran consumo”, que recoge la evolución anual y mensual de los principales indicadores del sector, hasta el mes de agosto.
Así, el supermercado entre 2.500 y 400 metros cuadrados, representa el 82,6 por ciento de las ventas por valor; siendo los establecimientos de entre 2.500 y 1.000 metros cuadrados los que aglutinan más de la mitad de la cuota total -52,7 por ciento-, aunque los de entre 1.000 y 400 metros cuadrados (que responden a modelos de conveniencia urbana) obtienen un nada desdeñable 20,4 por ciento.
En su conjunto, la evolución del mercado de gran consumo se mantiene positiva, con un incremento anual del 3,2 por ciento de ventas en valor y un 2,5 por ciento en volumen. Por familias de productos, todos experimentan una evolución positiva, tanto en valor como en volumen, excepto las bebidas con un ligero retroceso en volumen del 0,1 por ciento.
El informe presta una especial atención al comportamiento del comercio electrónico en productos de gran consumo. La venta online se mantiene con una cuota media anual de 0,7 por ciento, pero destaca por la fuerte evolución en valor que presenta: un 22,4 por ciento anual. Este dato concuerda con el perfil del comprador de alimentación a través de comercio electrónico: profesionales con alto poder adquisitivo y familias numerosas que realizan compras de gran volumen aportado por el III Observatorio sobre Comercio Electrónico en Alimentación realizado por ASEDAS y las universidades Complutense y Autónoma de Madrid. El tipo de productos que se adquieren por el canal también confirman dicho estudio, con las referencias de productos de higiene y perfumería a la cabeza.
Envases más pequeños y comida lista para consumir variada y saludable, éstas son las dos grandes demandas de los hogares unifamiliares en España. La evolución demográfica hace que este tipo de hogares no deje de crecer debido al incremento de la esperanza de vida en España y, en consecuencia, también cambian los hábitos de consumo de alimentación. Se trata de una pista para configurar el futuro del supermercado como centro de servicios en torno a la alimentación: las personas mayores necesitan establecimientos de confianza y cercanos donde cubrir sus necesidades de alimentación de manera fácil y rápida.
El informe Preparados para comer elaborado por la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados indica que una de las quejas de este colectivo es que las raciones de comida tienden a ser grandes, provocando que no puedan consumir determinados productos para evitar desperdiciarlos. Así mismo, hay una creciente demanda de productos bajos en sal, grasas y azúcares en este tipo de platos.
Según el documento, la innovación se centra en crear envases más pequeños que, además, faciliten el cocinado. Por ejemplo, los estuches horneables, que permiten que el producto vaya directamente del congelador al horno, o el formato de bandeja monorración especial microondas son algunas de las novedades en las que ya está trabajando el sector.
Cuando se analiza la evolución del consumo de alimentos en España que publica el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación en su informe anual, uno de los datos que más salta a la vista es el incremento en la compra de las ensaladas y verduras de IV gama. Éstas registraron un crecimiento del 56,7% en 2018 en una tendencia que –con diferentes porcentajes- se prolonga desde hace varios años.
Otros datos llamativos que ha recopilado Europa Press con el MAPA como fuente es que estos productos están presentes en ocho de cada diez hogares españoles. Cada español consume una media de 6,67 kilos de estos productos al año y destinaron a estos productos, una media de casi 17 euros al año, el 38,6 % más que en el ejercicio precedente. Así, la categoría de IV Gama representó en 2018 el 1,13 % del presupuesto total para la compra de alimentación. Además, el supermercado y el autoservicio (41,7 %) son los canales favoritos para su adquisición. La ensalada verde es el plato de esta categoría que está más presente en el menú de los hogares españoles.
El análisis del comportamiento de la IV Gama es paradigmático de la evolución de las tendencias de consumo que venimos observando desde hace tiempo. La preocupación por una alimentación sana y natural, con un fuerte componente de frutas y hortalizas, se combina aquí con la necesidad de facilitar su consumo a personas con poco tiempo para cocinar. Así pues, se unen aquí algunos de los ejes del retail del presente y del futuro: productos frescos, salud, conveniencia en relación con un estilo de vida urbana y adaptación de las raciones a hogares cada vez más pequeños. Y, por supuesto, con el supermercado como referencia principal para la compra de alimentación.