La gran mayoría de la población española se ha comportado de forma responsable durante las semanas de confinamiento. La crisis parece haber afianzado determinados hábitos de compra y consumo, porque cerca del 50% asegura que planificará más la adquisición de productos de alimentación, casi un 25% mantendrá los establecimientos más cercanos a su domicilio como la opción prioritaria de compra, un 18% reducirá más el desperdicio de alimentos y casi un 9% indica que cocinará más que antes.
Éstas son algunas de las conclusiones de la Encuesta Sobre Hábitos de Consumo Covid-19 de la Mesa de Participación Asociaciones de Consumidores (MPAC). La misma también recoge que el 62% de los consumidores ha hecho la compra de alimentación y gran consumo una vez a la semana y un 12% cada 15 días durante el periodo de confinamiento. En esta misma línea, más del 80% ha salido personalmente para adquirir alimentos y productos de primera necesidad, un 8,9% ha comenzado a utilizar el comercio online y otro 8,3 % ha acudido a familiares y amigos.
En cuanto a la fidelidad, más del 60% ha seguido comprando en su establecimiento habitual frente a un tercio de los encuestados que lo ha cambiado por otro más cercano. En este sentido, la Encuesta de Hábitos de Consumo MPAC refleja que la cercanía es uno de los factores más valorados a la hora de elegir el lugar de compra, y durante el confinamiento esto se ha agudizado. Por su parte, tan solo un 7% ha elegido cambiar de lugar de compra para poder hacerlo online. En lo relativo al reciclaje, el 82% de los encuestados ha mantenido sus hábitos, mientras un 9% los ha mejorado y otro 9% los ha empeorado.
Han pasado ya dos meses desde que se decretó el confinamiento de la población española y, cuando echamos la vista atrás, aquellos días de incertidumbre, cuando se disparó la afluencia de consumidores a las tiendas de alimentación, parecen muy lejanos. Se diría que los clientes nunca tuvieron miedo a que el abastecimiento de alimentación pudiera ser un problema, porque la distribución alimentaria consiguió con gran rapidez demostrar lo contrario. La capacidad de liderazgo de los empresarios de las cadenas de supermercados, la flexibilidad y altísimo nivel que demostró el conjunto de la cadena agroalimentaria y el compromiso absoluto de los empleados fueron las claves para transmitir tranquilidad a la población.
Inmersos ya en la tarea de recuperar la normalidad, ha llegado la hora del análisis y el Barómetro OSA, impulsado por AECOC en colaboración con Nielsen, confirma que la distribución española es una de las más eficientes de Europa al concluir que ha sido la que menos rotura de stock sufrió durante el confinamiento.
El 92,8% de las veces que los consumidores españoles fueron al supermercado en el mes de marzo encontraron el producto que buscaban. El informe -realizado tras la monitorización de las principales categorías de consumo en las tiendas de ocho distribuidores líderes- muestra cómo, a pesar de la excepcionalidad de la situación, el índice de disponibilidad de productos fue tan solo 2,8 puntos inferior a la tasa registrada en el mismo mes de 2019.
Es interesante también ver el detalle diario. El informe señala el 13 de marzo -el viernes anterior al inicio del confinamiento- como el día de mayor demanda, con un crecimiento del 179% en las ventas de los distribuidores. Durante ese fin de semana, la disponibilidad de productos bajó hasta el 90% -como consecuencia de las compras de acaparamiento por parte de la población- para remontar en los días posteriores y estabilizarse cerca del 93% durante las siguientes semanas.
Estos datos sitúan a la distribución española como la que mejor ha respondido al incremento de la demanda en Europa durante el mes de marzo. La rotura de stock” en España se situó alrededor del 7%, frente a países como Italia y Bélgica que registraron picos de casi el 12%, mientras que en Francia la falta de productos en los lineales llegó a rozar el 18% en los primeros días de confinamiento, según la comparativa con los barómetros internacionales de Nielsen.
La distribución española también sale airosa en su comparación con las potencias mundiales del retail, con una evolución del índice muy similar a la de Canadá durante toda la crisis y una respuesta mucho mejor a la de, por ejemplo, Australia, que llegó al 20% de falta de stock en los primeros días del confinamiento decretado en el país.
El número de hogares en España en los que habita un perro o un gato supera por tres el de familias en los que vive un niño menor de cinco años, según publicó Nielsen en su informe sobre los retos del mercado de gran consumo para 2020. Aunque la crisis del Covid19 ha modificado radicalmente los desafíos a los que se enfrenta la distribución con base alimentaria, las cifras sobre la importancia de las mascotas siguen ahí y, de hecho, éstas se han convertido en grandes compañeras durante el confinamiento.
Nada menos que el 42% de los hogares españoles contaba en 2019 entre sus miembros con una mascota, frente al 11% en los que hay un menor de cinco años, una cifra que supone un incremento del 2,5% respecto a 2018. La conclusión es evidente: la alimentación para mascotas tiene mucho potencial. Según Nielsen, hablamos de un volumen de 1.218 millones de euros en 2019, sólo en lo referido a perros y gatos -los compañeros habituales de los españoles- dejando fuera otras mascotas como tortugas, roedores o peces.
La distribución moderna (supermercados, hipermercados, tiendas de proximidad, etc.) tiene la vocación de alimentar a la totalidad del núcleo familiar y ello incluye a las mascotas. Por lo tanto, concentra el 63,7% del gasto en productos para perros y gatos, seguida por el canal especialista y otros aún más específicos como la venta en clínicas veterinarias. Unos y otros se suman, además, al interés por cuidar al máximo a las mascotas con una alimentación variada y de calidad, lo que se refleja cada vez más en los lineales.
Nos hacemos eco del reportaje publicado en La Vanguardia el pasado 5 de mayo titulado “El contagio por tocar productos del súper es muy improbable”. En él, de la mano de expertos en microbiología y biología, se dan respuestas a preguntas como: ¿podemos contagiarnos en el súper? ¿deberíamos llevar guantes y mascarilla? ¿hay que desinfectar los productos que compramos? ¿cuál es el método más seguro de pago?
La conclusión principal es que las medidas relativas al aforo que han tomado los supermercados desde el inicio de la crisis del Covid-19, que permiten mantener el distanciamiento social gracias al control del aforo y la reorganización de espacios, así como las acciones de desinfección e higiene, son las más eficaces para evitar cualquier problema en espacios cerrados, como son las tiendas. Además, el lavado de manos, el uso de mascarillas y el pago a través de medios sin contacto ofrecen también una mayor garantía de seguridad.
Los expertos aseguran, además, citando a fuentes de la Organización Mundial de la Salud que estamos ante una crisis sanitaria, no alimentaria, lo que significa que el contagio a través de alimentos es muy improbable. Así lo afirma también la Agencia Española de Seguridad Alimentaria como publicamos recientemente en este mismo blog.
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Desde ASEDAS nos gustaría compartir la información disponible acerca de Procedimientos de Higiene y Seguridad Alimentaria durante esta crisis Sanitaria por COVID19. Estos documentos se encuentran en la página web de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, que suministra información de otros organismos internacionales y comparte con ellos análisis propios. ¿Qué información existe al respecto? Todos los documentos están recogida en este enlace de la AESAN, actualizado a día 17 de abril, donde encontramos una recopilación de diversos informes entre los que recogemos los siguientes:
- Opinión de EFSA, Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, que destaca que no hay pruebas de que los alimentos sean una fuente o una vía de transmisión del virus. Debemos tener en cuenta las palabras de Marga Hugas, científica jefa de la EFSA: “las experiencias de anteriores brotes de Coronavirus afines (…) indican que no se produjo transmisión a través del consumo de alimentos. Actualmente no hay pruebas que sugieran que este Coronavirus sea diferente en este sentido.” Más información AQUÍ.
- Todas las Agencias de Seguridad Alimentaria han trabajado coordinadamente con la Dirección General de Salud y Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea en un documento de Preguntas y Respuestas de COVID19 y Seguridad Alimentaria. El objetivo último es transmitir tranquilidad entre tanta incertidumbre. El documento refleja las evidencias científicas, ya mencionadas por la EFSA, y los protocolos de higiene y limpieza que ya se hacen, y se han reforzado, para evitar contaminaciones de patógenos. En el caso de los alimentos en tienda afirma que no hay pruebas de que los alimentos sean una fuente de contagio, sin embargo, afirman que TODOS DEBEMOS SEGUIR LAS RECOMENDACIONES SANITARIAS DE HIGIENE, LA MÁS IMPORTANTE LAVADO DE MANOS y medidas de distanciamiento. Tanto los minoristas, las tiendas de alimentación, como los consumidores deben ser conscientes de los requisitos en materia de higiene. Y esto se está cumpliendo. El distanciamiento físico y el aforo son medidas esenciales. También se destaca que se deben seguir las medidas estrictas de higiene que nos protegen de una intoxicación alimentaria, ej. Lavar sistemáticamente frutas y hortalizas con agua limpia si no se cocinan. En la página de la AESAN también podremos encontrar información acerca de la manipulación de alimentos.
- Guía de la OMS sobre COVID19 y Seguridad Alimentaria para empresas de alimentación. En esta guía también se afirma que no hay evidencias de contagio de COVID19 por los alimentos o los envases de los alimentos. Afirma que es una enfermedad respiratoria y que su ruta principal de transmisión es de persona a persona. En la Guía se destacan medidas de Seguridad Sanitaria, que ya se están llevando a cabo por parte de los supermercados (reforzar las medidas higiénicas, aforo, marcado de suelo, etc…).