El desperdicio de alimentos en la triple sostenibilidad

El desperdicio alimentario es un importante problema económico para empresas y consumidores y también un reto medioambiental porque supone la utilización baldía de recursos y deja una importante huella de carbono. La toma de conciencia por parte de las empresas de gran consumo sobre la necesidad de alcanzar la triple sostenibilidad –económica, social y medioambiental- incide de lleno en el desperdicio alimentario y, por ello, hace ya tiempo que se toman medidas para reducirlo al máximo. Tanto es así que las empresas del sector en España han pasado de un 1,78% de desperdicio alimentario en 2014 al 0,68% registrado en 2020, según datos de AECOC, la Asociación de Fabricantes y Distribuidores, que impulsa la iniciativa «La alimentación no tiene desperdicio».

Desde AECOC explican que estas cifras son fruto de los planes puestos en marcha por las compañías para frenar esta lacra con la vista puesta en erradicarla por completo o dejarla en cifras mínimas. Para ello, es necesario continuar en la senda de establecer prácticas de prevención y eficiencia a lo largo de toda la cadena alimentaria; maximizar el aprovechamiento del excedente producido a lo largo de las diferentes fases de la cadena de calor y, por último, sensibilizar y concienciar a la sociedad sobre este problema y la necesidad de reducirlo.

En 2020 en España, cerca de un 1% de los productos no llegó a comercializarse. Esto se debe a varios motivos como el deterioro de los envases y embalajes, errores en el etiquetado o la cercanía de la fecha máxima recomendada para el consumo. De hecho, de ellos tres de cada 10 son totalmente aptos para el consumo, pero no para su comercialización, por lo que se donan a instituciones benéficas, mientras que otro 30% se destruye al no hallar opciones de aprovechamiento. El 0,68% que acaba desperdiciándose es sobre el total de productos listos para comercializar.

Con estas cifras de partida, el sector comparte los objetivos de la futura Ley contra el Desperdicio Alimentario y, de hecho, ya desarrolla la mayoría de las buenas prácticas que se recogen en dicho proyecto. Dentro de los aspectos más novedosos, como puede ser la venta de fruta “fea” o el fomento de venta a granel (que es habitual en los supermercados) a través de porcentajes de superficie en los establecimientos, se requiere un mayor trabajo conjunto para perfilarlo correctamente.

Y, en este marco, algo que preocupa al sector del gran consumo y que podría ser un buen incentivo para la donación es la no sujeción de las donaciones al IVA. Se trata de una petición compartida con el tercer sector ya que se considera que sería un importante revulsivo para alargar la vida útil de muchos productos y alimentos, así como un impulso para avanzar hacia un modelo de económica circular. Los resultados en países donde esta medida se ha puesto en práctica son positivos, por lo que, en este sentido, ya existen ejemplos en los que mirarse.


La proximidad digital suma puntos en los hábitos de compra del consumidor

Estudio tras estudio se confirma que una de las grandes atracciones del supermercado físico gira en torno a los productos frescos. Tres de cada cuatro consumidores afirma preferir este canal para sus compras de frutas y hortalizas, carnes y pescados, según el informe ‘Entendiendo al Nuevo Shopper Post-Covid’, elaborado por la consultora The Retail Factory, especializada en shopper marketingAsí pues, el producto fresco es el principal motivo que lleva a los españoles a ir a la compra en la tienda (75%), muy por delante de las siguientes categorías: lácteos (29%), congelados (20%), la alimentación seca (13%) y perfumería e higiene (7%).

Además, según esta consultora, el interés por la salud y el bienestar también se ve reflejado en la cesta de la compra que se hace directamente en el establecimiento, que estaría formada por frescos (95%), lácteos (71%), alimentación seca (67%), congelados (58%) y bebidas sin alcohol (45%), que suponen el top 5 de categorías. Destacan también en el décimo lugar los productos bio, señalados por el 16% de la población. 

El consumidor actual también se inclina hacia lo que desde ASEDAS llamamos la proximidad digital, que es la combinación de lo mejor del canal físico y del canal online. De este modo, el 48% de los españoles afirma en el estudio realizado por The Retail Factory que les gusta alternar la compra online y tienda física. Los motivos que les llevan a comprar a través de la web son, fundamentalmente, porque les gusta que la compra les llegue a casa (47%), porque se han acostumbrado a hacer la compra online (46%), y porque se ahorra más tiempo, ya que se tarda menos en hacerla compra (45%). 

Además, según el informe, el supermercado sigue siendo el principal canal de compra elegido por los españoles, con un 33%, seguido por las tiendas especialistas (mercados, carnicerías, pescaderías, farmacias, perfumerías, etc.), que se consolidan en segunda posición con un 20%, por delante de los hipermercados (11%) y los e-retailers, es decir, las aplicaciones digitales y páginas web de los supermercados, con un 9%, empatados con las tiendas de conveniencia.  


La distribución alimentaria tiene el reto de ofrecer variedad en la alimentación para grupos de consumo cada vez más diversos

El Instituto Tecnológico de la Alimentación AINIA ha estudiado el perfil de los diferentes tipos de consumidor de alimentación en función de su perfil psicológico, sus hábitos en la cocina y su estilo de vida. Se trata de tipologías de personas que presentan diferencias, pero en las que también se observan pautas comunes. Estas se refieren, sobre todo, y con ligeras variaciones en función de cada grupo, a la preferencia por los productos frescos y preparados saludables, a la demanda de variedad en la alimentación que les permita ajustarse a sus prácticas en la cocina, la cercanía de los comercios, la confianza en las enseñas y una buena relación calidad-precio.

Del Barómetro AINIA Consumer 2021 también se deduce que los factores demográficos relacionados con la edad, con la renta o con el lugar de residencia pierden peso frente a otro tipo de aspectos vinculados al estilo de vida y que influyen, cada vez más, en los hábitos de compra y de consumo. Así mismo, los grupos de consumidores se hacen más diversos y variados, lo que requiere de un sistema de distribución alimentaria con capacidad para responder a los intereses de cada uno de ellos.

Las siete tipologías de consumidor son las siguientes:

  • Healthy consumer: Muy preocupados por el aporte calórico de los alimentos, se inclinan especialmente por productos frescos, “sin” y ecológicos.
  • Marquistas: Son consumidores fieles a sus marcas en los que la variable precio no supone una gran barrera.
  • Exploradores de ofertas: La relación calidad-precio es en este grupo un driver principal.
  • Haters de la cocina: Se inclinan por alimentos fáciles y rápidos de cocinar, con gran presencia de congelados, envasados y preparados.
  • Cocinero por obligación: Comparten características muy similares al grupo anterior.
  • Consumidor conservador: Aprecian una cocina económica y sencilla basada en las recetas tradicionales.
  • Cocina familiar: Son más innovadores y buscan variedad en sus recetas, al tiempo que calidad y buen precio.

5 acciones de los supermercados contra el desperdicio de alimentos

“El comercio colaborará con las administraciones públicas y con otros agentes en la reducción del desperdicio alimentario en toda la cadena de valor”. Este es el compromiso número 7 del decálogo sobre Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Comisión de Competitividad, Comercio y Consumo de CEOE, que está alineado con el segundo  ODS de la ONU (hambre cero) y con el décimo segundo (producción y consumo responsables).

En el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, que se celebra hoy, 29 de septiembre, los supermercados de ASEDAS reafirman su compromiso con la reducción del desperdicio alimentario y lo hacen recordando las acciones con las que, de manera constante, se están alcanzando importantes reducciones.

– Donación de alimentos. Considerada como una estrategia para evitar el desperdicio, además de para cumplir una importante labor social de apoyo a bancos de alimentos y otras organizaciones, todas las cadenas llevan a cabo programas de donación que alcanzan a más de un centenar de ONGs. Estos, además, dan prioridad a las necesidades locales, las más cercanas a la actividad de las empresas.

– Gestión del surtido. Con un alto grado de automatización, los pedidos que llegan a tienda están perfectamente calculados en función de su demanda, con lo que se maximiza al máximo el stock. Además, muchos supermercados visibilizan de diferentes maneras los productos que se encuentran próximos a su fecha de caducidad para darles pronta salida. Este ajuste de pedido a la demanda se puede observar claramente en las últimas horas del día del supermercado.

Aprovechamiento de determinados productos que se destinan a alimentación animal o valoración energética, entre otros.

Campañas de concienciación sobre compra responsable. Muchas cadenas ofrecen consejos de compra responsable y de conservación de alimentos a través de sus páginas webs o de la megafonía de los establecimientos.

Colaboración con la industria y los productores. Con el objetivo de “producir lo que se demanda”, el diálogo en la cadena es fundamental para ajustar las producciones a la demanda real del consumidor.

La lucha contra el desperdicio alimentario tiene una estrecha relación con el objetivo de los supermercados de alcanzar la economía circular en sus procesos productivos. La aspiración de liderar lo que podemos llamar “el cierre del círculo” consiste en reducir, recuperar y reutilizar todas las materias primas que se utilizan en la distribución de alimentos. Hemos de ser conscientes de que siempre quedará un mínimo inevitable, también en lo que se refiere a los alimentos, pero éste debe ser correctamente recuperado y tratado para que no termine en el medioambiente en una tarea conjunta de la totalidad de la cadena, incluyen administraciones y ciudadanos.


Salud, medioambiente y tecnología: así se define el consumidor del futuro

¿Podemos decir que estamos ya en la era post-Covid o quizá es mejor no precipitarse con afirmaciones tan rotundas? Sea como sea, a la hora de analizar al consumidor del futuro es todavía inevitable pensar en qué hábitos de consumo la pandemia ha podido influir en mayor o menor medida y qué tendencias incipientes se han reforzado. La preocupación por la salud, la tecnología o la conciencia social son las tres grandes líneas de comportamiento que parecen haberse reforzado en los últimos meses. Así se desprende, al menos, del estudio “El consumidor del futuro” que Xavier Cros, experto en el análisis del comportamiento del consumidor y responsable de la plataforma de estudios ShopperView en AECOC, presentó en el segundo congreso de Alimenta Meeting Point.

  • Preocupación por la salud. Ya anteriormente el cuidado de la salud a través de la alimentación era una clara preocupación por parte de los consumidores, pero ésta se ha podido incrementar ante el contexto especial que hemos vivido. Según el informe, lo ha hecho en torno a cuatro grandes áreas: la prevención de enfermedades (el 92% de los consumidores busca mejorar su nutrición mediante productos que bajo en grasas o azúcares); el cuidado y mejora del estado físico (el 91% quiere mantener o mejorarlo para encontrarse bien); la mejora del ánimo y la salud psíquica (a lo que se llega a través de los anteriores) y la preocupación por la imagen (el 85% persigue un beneficio estético cuyo paradigma es el peso, pero que también se enfoca hacia la piel o el pelo).

 

  • Conciencia medioambiental. También era una tendencia anterior a la pandemia que se ha reforzado hasta el punto de influir en las decisiones de compra. Aquí también el estudio sobre el consumidor del futuro cita cuatro grandes ejes de preocupación que hacen que una compra se considere sostenible o no: los envases y embalajes, el desperdicio de alimentos, los cambios en la dieta hacia referencias cuya producción se considera poco agresiva con el medioambiente y la proximidad.

 

  • La proximidad digital. La elección del canal de compra es uno de los indicadores más claros de la influencia de la pandemia en los hábitos de compra, afirma el informe. Desde ASEDAS, lo confirmamos a través de nuestro V Observatorio de Comercio Electrónico, que realizamos junto con las Universidades Complutense y Autónoma de Madrid, y que constata el crecimiento de los consumidores mixtos, que usan tanto el canal físico como el online. Pero, lo más significativo, es que, según nuestro Observatorio, un 15 por ciento de los nuevos usuarios dice que comenzó a comprar online durante la pandemia y, de ellos, casi el 90 por cierto afirma que lo seguirá haciendo, por lo que la tendencia se confirma.